Acoso escolar y alimentación: señales a las que prestar atención

Pupitre vacío con una mochila y un lazo morado (imagen generada con IA)

El primer jueves de noviembre es el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el ciberacoso. Es un buen día para recordar algo que en consulta vemos a menudo: las burlas y los comentarios sobre el cuerpo o el peso dejan huella.

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Acoso, cuerpo y alimentación

Los insultos por el físico, las risas en el vestuario o los mensajes en redes pueden hacer que un niño o un adolescente empiece a ver su cuerpo como un problema. En muchos casos, el acoso está detrás de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

Por eso, ante un caso de acoso, la alimentación también hay que vigilarla.

Señales a las que prestar atención

  • Deja de comer o se salta comidas con excusas.
  • Come a escondidas o mucha cantidad de golpe.
  • Va al baño justo después de comer o vomita.
  • Hace ejercicio sin parar, incluso cansado o lesionado.
  • Habla mucho de su peso, se tapa o evita mirarse.
  • Cambia su carácter: se aísla, está irritable o triste.

Si notas cambios en cómo come tu hijo o tu hija, puede ser un indicio. No lo dejes pasar.

Lo más importante: apoyo y cercanía

Ante el acoso, lo primero es el apoyo psicológico profesional y que la familia y el entorno estén cerca: escuchar, no juzgar y no quitarle importancia. Habla también con el colegio o el instituto. Evita comentarios sobre su cuerpo o lo que come, aunque sean con buena intención.

Si necesitas ayuda

  • Teléfono contra el acoso escolar: 900 018 018, gratuito y 24 horas.
  • Fundación ANAR: 900 20 20 10, gratuito y 24 horas, para niños, adolescentes y familias.

Cuando hay un trastorno de la conducta alimentaria, la parte nutricional forma parte del tratamiento junto al equipo médico y psicológico. Puedes leer más sobre cómo trabajamos en TCA: anorexia y bulimia.